El sábado estuvimos muchos de nosotros
llenando en buena medida el auditorio del Pestallozzi para escuchar en
primer lugar la charla del Dr. Gómez ,quien con gran sentido del humor y
con la vehemencia y pasión que todos le conocemos hizo una introducción a
su escuela de la guitarra.
Dijo en algún momento que quizás sonaba un poco a catástrofe , pero sin
lugar a dudas sus reflexiones sobre como usamos el cuerpo , nos dejaron
pensando en la necesidad de ordenar el estudio ,dosificar las fuerzas y
prestarle atención a los mensajes que manda el cuerpo. También estuvo
presente la mención a las computadoras , el mouse, que usamos tanto aquí y
que provocan lesiones muy serias cuando se las usa incorrecta e
intensivamente.
Estadísticas, ejemplos y la participación del público con algunas
preguntas le dieron dinamismo a la exposición del Dr. Gómez.
Una sola charla no alcanza para que nos explique todo su estudio pero por
lo menos hemos dado el primer paso.
Luego de eso , la famosa maquinita de café del Pestalozzi inundó de aromas
y
sonidos el hall de entrada y pasados 15 minutos de intervalo comenzó el
concierto.
Alberto D'Alesandro de Bahía Blanca , al sur de la provincia de Buenos
Aires tuvo la responsabilidad de abrir el juego con su muy buena ejecución
del Preludio Fuga y Allegro de J.S. Bach .Obra esta que requiere de un
dominio no solo instrumental sino también de un conocimiento musical muy
amplio.
Luego presentó al público Koyunbaba de Carlo Domenicone , explicó su
origen, afinación y la ejecución fue muy interesante logrando atrapar la
atención del público que aplaudió fervientemente al final, demandando un
bis .
En la segunda parte estuvimos entre lo virtual y lo real.
El famoso concierto de Aranjuez de Joaquín Rodrigo, con su orquesta grabada y su guitarrista
en vivo , fue para mi algo novedoso en esta versión de Carlos Gómez.
El tema de las entradas a tempo luego de los solos fue muy bien resuelto
y la ejecución del mismo fue digna de un buen intérprete.
Técnicamente usó una versión en CD y la guitarra fue por línea de tal
forma que no se perdía detalle y en ningún momento la guitarra dejaba de
escucharse con claridad sin por esto sobresalir fuera de contexto.
Lo que vino después fueron una serie de bises con BANJO.
Sorprendentemente Carlos sacó de una funda de guitarra este instrumento y
recordó su época en un conjunto de ragtime, el Rag de la calle 12 entre
otros hicieron divertir y recordar con nostalgia a algunos que peinaban
canas o directamente pasan franela .
Finalmente tocó con su guitarra sin amplificar y escuchamos Melodía para
un Ángel con un delicado trémolo e interpretación muy emotiva.